PINK GAME parte de la necesidad de continuar creando espacios públicos donde el arte sea el instrumento con el que llegar al pensamiento del público, diseñar una crítica colectiva y trabajar sobre una reflexión en el espectador a raiz de interactuar con la obra.  Con PINK GAME mi intención es aprovechar el poder de la imagen en el cómic para generar un espacio de reflexión donde el espectador tiene un papel activo sobre la obra, un «agora» donde el espectador puede contemplar lo que otras personas han pegado, o lo que es lo mismo, lo que otras personas han querido decir o expresar. Un lugar donde trabajar de manera plástica y lúdica (mediante stickers) el arte de la conversación y la reflexión ciudadana.

PINK GAME tiene tres etapas:

-La Primera es la elaboración de las pegatinas (stickers) que contienen diferentes dibujos sobre iconos y temas de la actualidad (política, famosos, comida, moda, amor, sexo, etc), como si desmenuzásemos la actualidad del país o ciudad donde se realiza y todo aquello que nos puede preocupar u ocupa nuestra mente en un recortable, y que se imprimen en llamativas pegatinas de color fucsia.

-La Segunda es la preparación del espacio. Incluye algunas sillas, mesa (algun otro mueble, dependiento del espacio del que disponamos) inspirando una atmósfera comunicativa y de reunión. Una raya en forma de cuadrado negro en el suelo y en la pared pone estos elementos en un marco y remarca la instalación ante el ambiente que le rodea.

-La Tercera es la acción de público en la instalación.
El color blanco transforma los objetos en un lienzo. Los visitantes son invitados a jugar pegando pegatinas en él libremente dentro de los limites marcados por la cinta negra. Paso a paso la instalación obtendrá potencia visual y se llenará de color fucsia.